jueves, 22 de octubre de 2020

Otra triste canción de indie mal traducida.

Me estoy despidiendo, ¿no lo ves?
Llevo media vida haciéndolo, 
pero ahora estoy más cerca del final. 
Esta vez puedo verlo en el horizonte 
mientras me alejo de ti.
Ha sido un alivio respirar contigo 
en este mundo irrespirable.
Recuerdo tu mano entre la mía 
sellando nuestro amor.
Me estoy despidiendo, ¿no lo ves?
Nunca quise hacerte daño.
Puedo sentir tu dolor partién-
dome por la mitad.
¿Podrás perdonarme? 
Eso me confortaría.
¿Podrás perdonarte?
Eso te confortaría.
Me estoy despidiendo, ¿no lo ves?
Eres a quien peor he querido.
Olvida todo menos que fui 
feliz a tu lado.
No llores por mí.
Solo he sido algunas páginas. 
Continúa el camino 
de tus hormigas.
Estoy llegando al final.
Estoy llegando al final.
Estoy llegando al final
...y no puedo dejar de pensar 
en el principio.

viernes, 14 de agosto de 2020

Pequeño vals amalfitano.

Hay un enjambre de olivos sin horizonte 
hay un camino de muerte y amapolas 
hay un susurro de sal en el viento 
hay una ausencia maldita en tu nombre. 

Hay un quejido perdido en la noche 
hay un sepelio de limones olvidados 
hay una guerra sin tregua en la playa 
hay un recuerdo tañido en la torre. 

Hay buganvillas en los tejados 
hay un concierto a capela en el cielo
hay balcones vestidos de boda 
hay carreteras serpenteando. 

Hay un velero bailando en la costa
hay un silencio hundido en la arena 
hay un viejo aroma a otra época
hay un gato pidiendo limosna. 

Hay una iglesia tallada en las rocas 
hay profecías burlando el destino 
hay ocasos de sangre y de fuego 
hay dos mujeres amándose a solas.

martes, 11 de agosto de 2020

Por la senda de la Vega.

Por el camino viejo de la juventud
la memoria desenreda la espiga
y en la audiencia pública 
de las cigarras tras los rosales
el sol exhala su veredicto.

¿Me acaricia el aire 
o son las manos de mi madre?
Oh nostalgia, cadalso del tiempo, 
qué ambivalente respuesta bajo 
la sombra horadada de los alisos.

¡Qué embriagadora alegría 
sentir nuevamente esta tierra 
y qué punzante dolor haber 
corrido, riéndonos, ribera
abajo en alcance del Duratón! 

El ajetreo del agua ahoga
aquella inocencia perdida
y por entre la heroica dinastía 
de las espadañas asoma
de nuestra infancia el colofón.

Tras una hilera plateada
de mariposas blancas: 
la curiosidad trepa impaciente
la catedral del río, que cobija
a la pedanía en su regazo. 

Desde la intemperie, tan solo
el futuro cierto, la caída libre
nuestra risa perdiéndose
en la frondosidad del bosque
montañas de arena y cuarzo. 


viernes, 31 de julio de 2020

La simiente.

Se ha dilatado el útero
para engendrar 
la gramática patriarcal 
de la lengua materna.

Todavía la palabra 
no dicha, el silencio 
no representado
la interjección libre
el verbo deshabitado 
el sustantivo epiceno.

El idioma común 
de la no- diferencia
política, no- identidad
cultural, no- jerarquía
social anterior al 
reconocimiento del sexo.

jueves, 4 de junio de 2020

Observaciones de ti.


I.
Duermes. A ratos te ríes y el sueño
te enreda. La espuma blanca
te acaricia el cuello
y al poco te descubre los muslos.
Siempre quise vivir frente al mar.

II.
No te pierdo de vista
en esta habitación limítrofe
con la tristeza y el cólera:
raigambre feminista
matria donde crece la esperanza.

III. 
Si Amorós pudiera ver
esta lucidez permanente 
donde tenemos 
la certeza de no acostarnos 
con el enemigo.

IV.
La escollera de la vigilia te revuelca 
en el lecho y te acomodas 
plácidamente en el surco 
de lo que has sido y yo recuerdo 
porque te he visto volver.

V. 
Has pronunciado mi nombre desde 
algún lugar lejano. Ojalá supieras
que estoy aquí: sin ganas de sexo
pero amándote por convicción 
propia.

viernes, 21 de febrero de 2020

Canto a la esperanza.

Quisiera cambiar el futuro Decirte lo que siento
Encontrar a Lejárraga en el Barrio de las Letras
Pasear por El Retiro como si no conociéramos 
el fracaso Besarte en la boca de metro
Recitarte este poema Abolir esta noche
el patriarcado Descubrirte en la luz
de Izaro Aprender a coserme los desgarros
Regresar incólume de viaje Quedarme a dormir
en tu vientre Sobrevivir al pasado Explicarte 
hasta que entiendas la importancia 
del lenguaje Volver a conocerte.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Un poco de lo que fuimos hace una eternidad.


¿Sabes? A veces me gustaría llorar en tu pecho lo horrible que es el mundo. Ir a tu encuentro sin cita previa y sentarme frente a tu ventana con la esperanza de que descorrieras tu cortina y, al verme, bajaras en mi auxilio.

Era tan natural emprender entonces rumbo a ninguna parte, hasta que tu insistencia por que me explicara o el peso del dolor que me vencía nos detenía en algún banco. Y tu inacabable paciencia, recostada en el borde de la tarde, se entregaba en silencio a mi incapacidad emocional, que nos secuestraba el verano y nos condenaba al invierno; paladeando la muerte mi agonía cuando tu mirada abisal acababa por desnudarme en plena calle, dejándome sin escapatoria. Y al regresar a casa, mirándome los pies descalzos, Barricada me recordaba que no había tregua.

Ha llovido tanto desde la última tormenta, que he perdido la cuenta de las veces que he querido que estuvieras a mi lado, y todo el tiempo que hace que no me reconozco en alguien que no sea yo. Porque, aunque te quiera, no he dejado de buscarme. Nos alcanzó de improviso en la hilera de plátanos que cobijan Infanta Mercedes. Como de costumbre, nuestra conversación nos tenía secuestradas. Solo un rayo atravesando aquella situación por la mitad hubiera sido capaz de poner fin a nuestra causa y entonces mi advertencia sobre aquella temeridad nos desató una risa espantosa al vernos aguardando la muerte tan jóvenes e inconscientes bajo un platanero. Y huimos en estampida de cristales inocuos y terminamos caladas hasta el tuétano. Como aquel recreo bailando bajo la lluvia en medio de la Remonta, en pleno diciembre y tirantes; recibiendo el cielo con los brazos abiertos ante la reprobación de un mundo del que nunca quisimos formar parte.

Quizá te interese saber que hace poco visité Los Gatos. Dejaron de serlo cuando cada unx encontró su hogar y, de pronto, se convirtieron en el cementerio de un puñado de drogadictxs, donde, muchos años después, fui a llorar, ocasionalmente, alguna de nuestras siete vidas. Nos encontré postradas en el suelo, cualquier atardecer de octubre, después de obviarnos durante horas: tú dispuesta a perdonarme la enésima fuga y el desdén de hacía semanas y yo profundamente arrepentida; tendiéndome tu mano que no dudaba en agarrar con fuerza mientras me rompía en tus ojos. Otra vez, tu frente apoyada en mi hombro, los músculos agarrotados por el frío, el alcohol en las venas, tu aliento desvaneciéndose en medio de aquel imperio que construimos, reducido a cenizas y habitado por fantasmas condenadxs a repetir eternamente su historia.

Por desgracia, la nostalgia no ha conseguido matarme; pero, por lo menos, ya no amenazo a nadie con hacerlo. El tiempo me ha enseñado a curarme sola y a no necesitar a nadie para hacerme daño. Y ahora pienso que si, en 2008, hubiera sospechado que esto era la autosuficiencia, me hubiera querido tirar al vacío que siento hoy a las 3.58 de la mañana. Demasiado tarde, supongo, para lamentar haberme convertido en un muro, siempre a punto de desmoronarse por dentro.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Reflexión sin importancia.

Te pasas la vida queriendo ser esta
o esa persona, quizá acostarte con
esa o aquella otra, con seguridad
tener esto o aquello.

Y acabas encontrando la felicidad
en quién fuiste, las horas durmiendo,
lo que ya no puedes conseguir.

La nostalgia no es más que querer
volver a vivir lo que no sabías
que te hacía feliz, pero siéndolo.

Quienes son felices desde siempre
carecen de pasado al que volver,
no se cuestionan el presente, 
no necesitan el futuro,
son quien quieren ser, se acuestan
con quien quieren,
se están comprando un iPhone X:
se mueren continuamente.

El resto (nos) sobrevivimos.

viernes, 18 de mayo de 2018

Presagio.

El amor verdadero es el amor libre:
sin libertad, no hay sinceridad
sin sinceridad, no hay verdad
sin verdad, el amor es solo una ilusión.

martes, 16 de enero de 2018

Oda a la verdad.

¿Recuerdas, amor, cuándo nos descubrimos
buscándonos

cuándo empezamos a contarnos nuestra vida
sabiendo que lo que vendría, de nosotras en adelante
era la historia que nos explicaba: 
que nacíamos para salvarnos de la realidad
que nos desolaba y moriríamos cuando
consiguiera desolarnos

cuándo dejamos de creer en el destino
y nos pusimos a construir el futuro 
                       (porque nos teníamos a mano

cuándo me pediste que saliera contigo y fuiste tú 
la que te quedaste conmigo

cuándo nos mudamos de piel y nunca más 
volvimos a ser las mismas?

¿Recuerdas cuándo nadie nos había
hecho sentir 
que éramos únicas
ni nos había alentado con aliento
ni se había bañado en nuestra tristeza
ni se había bebido nuestras lágrimas

cuándo nadie nos había descifrado el cuerpo
ni nos había acariciado el alma
ni nos había admirado todos los defectos

cuándo nadie nos había llevado al espacio
ni nos había abrazado la ingravidez
ni nos había consolado en silencio

cuándo nadie había bajado al abismo 
a buscarnos
ni se había vuelto loca para entendernos
ni nos había curado sin hacernos daño

cuándo nadie nos había esperado en la meta
ni nos había hecho posibles
ni había conseguido vencer nuestros miedos?

¿Recuerdas cuándo nadie se había aprendido 
nuestra forma de ser
ni se había quedado sin estar
ni había estado para recordarnos lo que somos
cuando se nos había olvidado

cuándo nadie se había desnudado 
para abrigarnos
ni nos había vestido de flores
ni nos había enseñado a ser humanas

cuándo nadie nos había hecho cambiar
alabándonos
ni nos había alabado el cambio
ni nos había querido en desarrollo

cuándo nadie había antepuesto nuestra felicidad
a la suya -aparte de nuestra madre-
ni nos había ayudado a encontrarnos
ni nos había encontrado?

Si lo recuerdas, amor, si todavía recuerdas
por qué me enamoré de ti
ahora que hemos preferido dejar de mentirnos
para hacernos felices y hacernos daño
para seguir siendo verdad
ahora que la realidad nos duele porque
hemos roto la ficción de bastarnos
sabrás por qué siempre comprenderé que te vayas 
y, sobre todo, por qué te seguiré esperando.

jueves, 9 de marzo de 2017

Por qué acabo en ti.

Hay un camino insustituible de mi mano
a tu rostro
una caricia profunda y clara
una sonrisa de súplica
una mirada de socorro, te quiero tanto que
te empuja a salir de casa en plena tormenta
a auxiliarme, besándome
para que no me ahogue en llanto
no sé si
de reminiscencia o de necesidad.

Pero poco me importa cuando
ya has alcanzado mi boca:
entonces,
un intervalo a mar abierto
un deseo de permanencia
una lucha a vida
un temor de perderte
son suficientes para comprender
por qué siempre acabo en ti.

jueves, 21 de abril de 2016

Resistencia.

Fuimos libres, mi vida, fuimos
inusurpablemente libres.
Y eso ya no nos lo puede
quitar nadie. Ni siquiera la Historia
a la que todavía hoy, libres,
nos resistimos a pasar, querién-
donos mientras se derrumba
el mundo
cualquier domingo en secreto.

miércoles, 26 de febrero de 2014

martes, 28 de enero de 2014

I.

Prefiero que me hagas el amor
a promesas que lo avalen.
Crédito no voy a dar nunca
si me dejas en bancarrota. 

lunes, 20 de enero de 2014

Por dónde empiezo.

Si tu boca es mi boca
tus ojos son mis ojos
tu risa es mi risa
tu mundo es mi mundo.

Si a este punto,
somos la misma cosa
de entre todas las cosas:
un idéntico gesto
un solo sentido
una única respiración.

Si tu soberana presencia lo envuelve todo
si tu rotundidad no tiene salida
si tu gravedad te aleja del resto
si en ti están todas las respuestas
si quererte es la opción más lógica
si tu cuerpo es la consecuencia última.

Dime,

si el tiempo nos pierde
y los deseos nos piden
y los sueños nos cumplen
y la vida nos vive

si la oscuridad nos teme
y el silencio nos rompe
y la distancia nos olvida
y la verdad nos dice

si a la altura 

le damos vértigo
y el futuro nos planea
y la soledad nos siente

si la palabra nos da
y los caminos nos señalan
y la rabia nos grita
y la envidia nos tiene.

Dime, entonces, por dónde empiezo

si la libertad nos atrapa
y el amor nos hace.
Si en cualquier parte
somos el mismo sitio

si terminar contigo
es empezar sin mí.
Si me muero allí
donde tú te acabas.

Dime, por dónde empiezo.

viernes, 29 de marzo de 2013

La he visto.

La he visto ganarle batallas al sol
romperlo todo con un suspiro
y volverlo a crear con una mirada.

Precipitarse al vacío
sobrevolar
a
   ras
        de
             suelo
darlo todo por perdido
y recuperarlo                                                                                                  en el último intento.

La he visto amanecer por la noche
quitarle importancia al tiempo
sonreír sin motivos
y vivir sin asideros.

La he visto gozar magnífica
gritar sin tener miedo
hincar las uñas en mi espalda
y luchar                                                                                                          hasta el último aliento.

La he visto parar la lluvia en aplausos
bailarle el agua a los charcos
encontrarse en baúles
planear en cueros
guiñarle un ojo al caos
perderse en los reencuentros
darle razones a la vida
memorizar el calendario
y dejarse llevar por el momento.

La he visto tronar en agosto
nevar en primavera
morirse de risa en invierno
enamorar a noviembre
colgarse en las cuerdas de una guitarra
tomarse la última
y tocar el cielo.

Y es que
la he visto tantas veces
y tantas cosas
y tantos vuelos
que
si no supiera quién es,
diría que la conozco.